La Azuela
La Azuela
En la actualidad es un barrio
despoblado de Ayega. En todos los documentos aparece como La Azuela, tanto para referirse al
lugar como al apellido que se originó allí. Sin embargo, para sus habitantes
siempre ha sido La Zuela.
Ayega
En 1040, en la carta de arras dada a doña Estefanía por su marido, García de Nájera, Navarra gobernaba en Castilla la Vieja, perteneciéndole Mena y Tudela. En una donación realizada por el rey Alfonso VIII del monasterio de Santa Columba de Ayega al monasterio de Bujedo de Candepajares, fechada el 16 de septiembre de 1187, Ayega aparece documentado.
En el Libro Becerro de las Behetrías, de 1352, figura como lugar
de Juan López de Salazar, y estuvo entonces vinculado a las Encartaciones
vizcaínas bajo el señorío de la familia Salazar. Más tarde, la familia Velasco
derrotó a los Salazar y se quedó con Ayega, uniéndolo primero al Valle y
después al Bastón de Laredo.
Así terminamos en Santander y como territorio de realengo,
perdiendo nuestro fuero vizcaíno, conservando solo algún pequeño privilegio en
materia de justicia y pasando a pagar impuestos. Pero hubo algo que nunca nos
pudieron quitar: nuestra hidalguía vasca, que nos permitiría alcanzar altos
puestos eclesiásticos, militares y políticos, entre otros, y obtener un pasaje
en primera clase al Nuevo Mundo.
Ayega pertenece hoy al Valle de Mena y es uno de los puntos más
septentrionales de la provincia de Burgos. El municipio está formado por San
Pelayo, Orrantia, Arza con su barrio de Las Arenas, Ribas (despoblado),
Tramarria (despoblado) y La Azuela (despoblado).
Es un anexo al Valle de Mena, ya que el origen primitivo del valle
está ligado al río Cadagua, mientras que el de Ayega se relaciona con el río
Ayega, que desemboca en Gordejuela, en el Rodayega; este, a su vez, vierte sus
aguas en el Herrerías y finalmente en el Cadagua, en Sodupe.
Este concejo de Ayega limita con Campijo (Arceniega, Álava), Santa
Coloma (Valle de Ayala, Álava), Berrandulez (Valle de Tudela, Mena), Viergol y
Bortedo (Valle de Mena), así como con Balmaseda, Zalla y Gordexola (Bizkaia).
Se encuentra, en línea recta, a veintiún kilómetros de Bilbao y a noventa y
ocho de Burgos; a cinco kilómetros de Balmaseda (Bizkaia), a cuatro de Arceniega
(Álava) y a once de Villasana.
En este “tablero de ajedrez” convergen Bizkaia, Álava y Burgos,
sin olvidar que también perteneció a Santander. Para los servicios resultan más
accesibles Balmaseda y Arceniega, pues Villasana queda algo más lejos. Camino
de mulas, gentes vecinas, molino… todo ello vinculado también con Gordexola.
Aquí nos encontramos en tierras vascas, aunque formemos parte del
nacimiento de Castilla y de la lengua castellana. Una cosa no quita la otra. De
Peñas Abajo, todos vizcaínos.
Pero volvamos a nuestro tema La Azuela.
La Azuela
Este
despoblado es hoy un lugar envuelto en misterio del que apenas conservamos
algunos vestigios de su pasado. En él existió un palacio con su escudo
heráldico, cuyo propietario desconocemos; una torre de la que nace el apellido La Azuela;
y una fuente que tuvo una inscripción. De los antiguos caseríos hoy derruidos,
solo uno permanece en pie.
En él vivieron mis bisabuelos, Vicente Vivanco Urquijo, natural
del barrio de Santurce de Gordejuela, y Ambrosia Francisca Velasco Sarachaga,
oriunda de Zalla. Posteriormente, el edificio fue habitado por la familia
Villate Braceras, actuales propietarios de La Azuela.
A partir de los escritos conservados y de esta pequeña
investigación, trataremos de arrojar algo de luz sobre los misterios que rodean
este lugar.
| Ultimo Caserío de La Azuela |
Fuente Redonda
Esta
fuente tenía una lápida que conmemoraba una reparación realizada en tiempos de
la reina Isabel. Siempre pensamos que se trataba de Isabel la Católica, pero
no: en realidad, la fuente se arregló durante el reinado de Isabel II.
Representación de Fuente Redonda
La torre se encuentra junto al río Ayega, mientras que el palacio se alza en un promontorio situado a unos metros de distancia. Bustamante describe la torre y señala: “Solo queda medio paredón de la fachada Este, que da fe de la presencia de lo que fue la torre; hoy lo invade la maleza y lo roe la yedra. Muy probablemente perteneció a Juan López de San Pelayo”.
Todo apunta a que fue una torre del apellido La Azuela y que
posteriormente uno de sus hijos mandó construir el palacio.
La puerta
presenta forma ojival y aún se conserva una ventana. Tanto
el medio paredón de la fachada Este como la ventana siguen existiendo en la
actualidad. Se trata de una ventana con arco conopial, de origen islámico, pero
muy utilizado al final del gótico (gótico flamígero), en los siglos XIV-XV, y
también más tarde en el neogótico.
La puerta ojival podría
encontrarse oculta entre las ruinas. Cabe añadir que la torre contaba con unas
escaleras que permitían el acceso a dicha puerta.
Su último habitante fue
Manuel Cirión Tercilla conocido como el Herrero. Trabajó de herrero hasta el
año 1955.
| Torre La Azuela |
| Torre La Azuela |
| Torre La Azuela |
Representación de La Torre Azuela
Con los restos conservados, tomando medidas sobre el terreno entre la vegetación y basándonos en los escritos existentes, esta es la representación más fidedigna que considero posible realizar.
| En el reverso de la foto pone: La Zuela 9-9-1956. Están mi padre Francisco Villanueva Orrantia (Patxo) y mi prima Isabel Braceras. |
| Palacio en la actualidad. Esta foto y la anterior están tomadas desde el mismo lugar. |
Fotografía de Cadiñanos Bardeci en la que se aprecia el elemento apiramidado; mirando el palacio de frente, se sitúa a la derecha. |
| Fotografía tomada desde el mismo lugar que la realizada por Cadiñanos Bardeci. |
Este palacio hoy derruido. Bustamante nos dice que, “a poniente de la torre, se yerguen las
ruinas, tapizadas de yedra, de un palacio que debió ser de armónicas
proporciones”.
La torre y el palacio son dos edificios distintos.
“A la puerta del palacio ha nacido una higuera que, como la maldita, tampoco da fruto” (se ve en la foto a la derecha). Existió una plazoleta enlosada entre la fachada principal y la higuera, donde se encontraba el caserío de servicio del palacio, hoy también derruido. Su último habitante fue Andrés Castresana conocido como Andresón casado con una mujer de apellido Yartu.
| Restos de la casa de Andrés Castresana y otras construcciones que desconozco. |
“Este
palacio, de estilo neoclásico, debió tener una regia escalera que se iniciaba
en un hermoso portal” (también visible en la foto).
“Se
ha pensado que sus señores fueron los Salazares, pero no es nada probable. Es
más seguro que los constructores del palacio llevaran el apellido Azuela”.
Hoy todo apunta a que fueron los Azuela.
Cadiñanos Bardeci, en su croquis del palacio con la torre adosada,
afirma: “La
torre quizá sea más antigua”. Ese “quizá” ha acabado convirtiéndose
en una afirmación que el resto de historiadores ha seguido repitiendo. Señala
también “que el edificio consta de un
palacio y de una casa fuerte adosada, esta última mucho mayor”. Sin embargo,
se trataba de una única construcción.
La fachada, al ser barroca, presenta las esquinas vaciadas. Esto
ha llevado a pensar que existen dos edificios, uno mayor y otro menor; pero no
es así. El uso de volúmenes salientes y entrantes busca acentuar el efecto
dramático y dar movimiento y volumen a la fachada mediante el juego de luces y
sombras, haciendo destacar el imponente escudo de su linaje y el símbolo del
Santo Oficio de la Inquisición.
En la fotografía se aprecia claramente la entrada del palacio con
su escudo sobre ella.
El
primero tiene dos ingresos, el principal al noroeste. Por un tercero se accede
a la torre, aunque esta tiene también una puerta en el lado opuesto que da
directamente al campo.
| Puerta al Campo |
En
el caso del palacio, la entrada principal es la que se aprecia en la
fotografía. La situada en uno de los costados pudo funcionar como salida hacia
la capilla anexa de Nuestra Señora de la Concepción, mientras que la opuesta,
de carácter secundario, estaría destinada al servicio y también daba al campo. Cadiñanos
Bardeci menciona incluso otra entrada posterior a la principal, como si se
tratara del acceso a un edificio diferente, lo que nos remite a un
planteamiento claramente barroco.
Esta
disposición responde a un marcado simbolismo de estatus social: una puerta
reservada al servicio, la principal concebida para la recepción y
representación, y una tercera, de carácter más interior, que daba acceso al
ámbito privado del propietario. El espacio intermedio entre las dos primeras
entradas funcionaba, así como un elemento de transición, separando la vida
pública de la privada.
Todo este conjunto adquiere mayor sentido si se tiene en cuenta que tanto el palacio como su capilla aneja, dedicada a Nuestra Señora de la Concepción, se sitúan sobre un altozano con distintos niveles, lo que condiciona y refuerza esta compleja organización de accesos y espacios.
| Capilla de Nuestra Señora de la Concepción |
Los
vanos se reparten entre los de arco rebajado y los adintelados.
El edificio contó en su momento con una galería provista de hermosas ventanas
arqueadas, las cuales aún pueden estar entre sus ruinas.
La
base del edificio es de piedra menuda, pero a partir, aproximadamente, de un
metro los muros son de excelente sillería con relleno de argamasa.
“Esta excelente sillería se conserva en la actualidad, ya que fue utilizada para construir un panteón en el cementerio de Villanueva de Mena.”
| Panteón de Villanueva de Mena |
Las
tres plantas de la que consta están marcadas por impostas.
En la foto solo se ve una imposta, así que solo tuvo dos plantas
habitables. Tuvo una tercera, utilizada probablemente como camarote.
Bajo la cubierta una cornisa recorre todo el edificio.
| Esta cornisa se preserva en el panteón de Villanueva de Mena. |
No
tiene almenas ni terrazas, (puede que no los tuviera nunca, por ser una región
húmeda), pero si elementos apiramidados que resaltan los ángulos.
| Elemento apiramidado |
Al ser un palacio no tiene almenas ni terrazas sino un tejado. Los
elementos apiramidados están en el Panteón de Villanueva de Mena.
Presenta
todas las características de las construcciones barrocas en su tendencia más
sobria. La torre quizá sea más antigua.
Es barroco, lo que explica sus formas y,
junto con el 'quizá', nos conduce a
interpretaciones fantasiosas.
El
pasado año fue arrancado y vendido el escudo que había en la fachada principal,
que pudiera haber aportado algún dato interesante.
Aunque Cadiñanos Bardeci no pudo ver el
escudo, Bustamante sí lo vio y nos dice de él que es un imponente escudo con motivos ajedrezados (vio los veros
que parecen peones de ajedrez) y rematado
con yelmo. Además, podemos verlo en la foto. No son las trece estrellas de
los Salazar, aunque esta zona es Salazariega, lo que ha llevado a confusiones.
Este imponente escudo, construido en dos piezas como se aprecia en la foto, lo
compró un anticuario de Calahorra, por lo que no sería difícil dar con su
paradero.
En el manuscrito 11.809 de la Biblioteca
Nacional que recoge Bustamante se describe.
“Armas
del apellido Azuela (en el barrio de Azuela) que está en la torre de Azuela que
es toda de piedra de sillería se registran las mismas armas que en la capilla
de la Yglesia de Viérgol a los dos lados del retablo: escudo en campo verde con
cruz de oro que toca de extremo a extremo y en los cuatro cuarteles que forma
todos llenos de veros de oro y está también en la capilla de Viérgol y torre de
azuela en cuyo escudo se halla un adorno exterior del Santo Oficio de la
Inquisición por a ver sido puesto( según se cree) por un canónigo de Calahorra
, consultor del Santo Oficio de la Inquisición”
| Capila La Azuela de la Iglesia de Viergol. Hoy el retablo y los escudos La Azuela desaparecidos. |
Croquis del Palacio de La Azuela
El croquis realizado por Cadiñanos Bardeci resulta en general
acertado y ofrece una visión más completa que la que puede obtenerse actualmente
del edificio. No obstante, vamos a darle otra interpretación, con unas medidas
tomadas entre matos de lo poco que queda del Palacio. Asimismo, la puerta que
comunica con el campo debería colocarse en una posición algo más elevada.
Finalmente, se observa la ausencia de la capilla anexa, que debería figurar en
el croquis para ofrecer una representación más fiel del conjunto.
Este croquis que encontramos en internet
resulta bastante fantasioso. La fotografía corresponde a la Torre de la Azuela.
El croquis del palacio se parece al de Cadiñanos Bardeci. Esta interpretación del
palacio no coincide en absoluto con la realidad. Son dos edificios distintos:
por un lado, la torre; por otro, el palacio.
Representación del Palacio Azuela
Con los restos conservados, tomando medidas sobre el terreno entre la vegetación y basándonos en las fotos y los escritos existentes, esta es la representación más fidedigna que considero posible realizar.
Este palacio fue construido por el doctor D. Domingo de la Azuela
Velasco, quien, por enlace, unió su apellido al de Velasco.
Fue Licenciado y Doctor en Cánones, Provisor y Vicario del Obispo
de Calahorra, Obispo de Vizcaya, canónigo con dignidad en la Iglesia Colegial
de la ciudad de Logroño, y Consultor del Santo Oficio.
Fundó en La Azuela un vínculo y mayorazgo en el siglo XVII, que se
componía de una casa con sus viñas, patronato, diezmos, parada de molino,
árboles y tierras.
| Restos del molino de La Azuela. |
Estudió en la Universidad de Irache, donde también cursaron
estudios Meneses, Balmasedanos, además de navarros, aragoneses, burgaleses,
riojanos, entre otros, recibiendo los grados de Licenciado y Doctor en Cánones
el 4 de agosto de 1626.
En 1628, el Ayuntamiento de Logroño otorgó poder al doctor Azuela
Velasco, consultor del Santo Oficio y canónigo de La Redonda, que residía en la
Corte, para que solicitara la reforma de la Real Cédula despachada
anteriormente, con el fin de permitir la fundación del convento de los
Carmelitas Descalzos.
El
5 de febrero de 1635,
en Madrid, se expidió una ejecutoria por el juez apostólico a favor del cabildo
de Zurbano. En ella se ordenó que los laicos que percibían la mitad de los
diezmos pagaran al cabildo 60 fanegas de
sembradura,
destinadas a cubrir el sustento de dos servidores y
medio, mientras que
el cabildo asumiría el coste de los otros dos servidores y medio. La ejecutoria se dictó en virtud
de cuatro sentencias concordantes
previas, la primera
de ellas emitida el 9 de junio de 1625
por el doctor Azuela Velasco, provisor de Calahorra, todas favorables al
cabildo.
El Valle, uno de los múltiples motivos por los que solicitó su
anexión a Vizcaya, se justifica también porque Fr. Gregorio de Argaiz,
bibliotecario de Oña, quien obtuvo todos los grados de Artes y Teología en
Irache en 1661, menciona que en tiempos antiguos había dos obispados en
Vizcaya, y uno de los prelados tuvo su palacio en Mena, bien pudo ser Domingo
La Azuela Velasco.
Su sobrino y heredero, D. Pedro de la Azuela Velasco, canónigo de
las iglesias colegiales de San Martín de la Villa de Albelda y de Santa María
de La Redonda en Logroño, y beneficiado del valle de Gordejuela, continuó
ampliando este mayorazgo.
Este personaje tan importante merece un estudio más profundo, que
requiere mayores capacidades y medios que los disponibles para la elaboración
de este breve y costoso trabajo.
Casa de Opio
| Casa de Opio en Mena |
En esta casa de Opio conservamos en la actualidad un escudo La Azuela. Su propietario fue don Luis de la Azuela, de las Reigadas, de la Torre e Iruegas. Posiblemente está enterrado en la capilla de Viergol de los Azuela. Fue oficial de la Secretaría de la Incorporación de lo Enajenado de la Real Corona y caballero de la Orden de Santiago, realizando las pruebas de ingreso en el año 1744.
La Casa de Opio,
junto con su escudo heráldico, fue trasladada desde Viergol, su emplazamiento
original. En ese lugar se encontraba ya en estado de ruina, situada junto a
otra construcción que posiblemente fuera una torre, también derruida, localizada al lado de la iglesia de Viergol.
| Escudo en la casa de Opio. Detrás de su linaje vemos la cruz de Santiago. |
| Apellido La Azuela. Todavía hoy le conservamos en Opio. |
| Apellido De Las Reigadas |
Apellido De La Torre. Le tenemos en Balmaseda en el Zokomaitea, de Felix de la Torre |
| Apellido Iruegas |
Personajes con el apellido La
Azuela
Azuela de San Pelayo (de la).
Es
una de las ciento diecisiete familias españolas que colonizaron los Altos de
Jalisco y Tepatitlán en 1550 por encomienda real. Durante más de 250 años
evitaron mezclarse con indígenas, judíos y herejes (personas de otras
religiones). Aquí se aprecia la hidalguía vasca que se mantuvo a lo largo del
tiempo.
María Antonia Azuela.
Balmasedana.
Cargadora de
Indias. Fue una de las pocas mujeres que negociaba en Cádiz el
comercio marítimo de ultramar. Estuvo casada con su primo, el balmasedano
Lorenzo Asunsolo y la Azuela, de quien pidió divorcio porque él pretendía
apropiarse de su negocio sin aportar nada, además de gastar su fortuna. Su caso
fue un escándalo público en su época. En esta mujer se observan tres rasgos
tradicionalmente asociados a la cultura vasca: matriarcado, hidalguía y
endogamia. Su hijo Joaquín de Asúnsolo y la Azuela fue gobernador de Chile.
Joaquín María de la Azuela.
Alcalde de Balmaseda en 1808,
fue quien tuvo que gestionar el incendio y saqueo de la villa por las tropas
napoleónicas, ocurrido el 8 de noviembre de 1808.
Lorenzo de la Azuela y Velasco.
Balmasedano,
familiar del Santo Oficio de la Inquisición y comerciante matriculado en la
Carrera de Indias. Padre de María Antonia Azuela. En su testamento deja dotes
para casar a doncellas pobres de Balmaseda y también de Berrón, Bortedo,
Antuñano, Arza, Santa Coloma y San Pelayo. No olvidó sus raíces.
Manuel de la Azuela y Cortázar.
Balmasedano.
Capitán de caballería y gobernador interino de las Provincias de Sonora y
Sinaloa en la Nueva España. Ejerció el mando de la Compañía de Fronteras hasta
1790. Luchó contra indios mayos, apaches y comanches, demostrando su valor.
Balmasedanos matriculados en el Consulado de Cádiz:
Andrés
de la Azuela (1730), Dionisio de Asúnsolo y la Azuela (1775), Pedro de Asúnsolo
y la Azuela (1786), Juan Antonio de Llano y la Azuela (1753).
Todos
estos personajes, y muchos otros, cuando se les reconoce como vizcaínos, parecen
cobrar vida en Balmaseda. Allí su memoria
se mantiene viva, ligada a la historia y al orgullo de pertenecer a Vizcaya.
Sin
embargo, cuando se trata de La Azuela, a
pesar de ser el origen o la raíz de muchos de ellos, su recuerdo queda más
fácilmente en el olvido por encontrarse hoy dentro de Burgos.
Y, sin embargo, ambos lugares comparten un mismo pasado: los dos fueron parte de Vizcaya y por ello conservan la condición de hidalgos. Esa hidalguía común es la prueba de que, en otro tiempo, formaron parte de una misma tierra y de una misma historia, aunque hoy su memoria no se conserve con la misma intensidad en uno y otro lugar.
Representación
de La Azuela
Esta es una representación de cómo pudo ser nuestra Zuela.
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