DE COLUMNA HONORÍFICA DE SANTECILLA A MILIARIO DE EL BERRÓN



DE COLUMNA HONORÍFICA DE SANTECILLA A MILIARIO DE EL BERRÓN

En la actualidad, el miliario de El Berrón se puede contemplar en el Museo Arqueológico de Bilbao donde lleva desde el año 1920. Sin embargo, a lo largo del tiempo ha tenido diferentes ubicaciones, dando lugar al mismo tiempo a distintas interpretaciones respecto a su significado o función. 

Aunque, a día de hoy, se dispone tanto de documentación escrita, como de lo aportado por la cultura popular, en ocasiones los datos de unos y otros no se corresponden. Por una parte, la cultura popular cuenta que este miliario apareció en las obras de la construcción de la vía del tren, colocándose como mojón en el puente de Las Oleas, ya que dicho puente, es la divisoria entre Balmaseda y El Berrón (Bortedo) y a la vez, divisoria provincial entre Bizkaia y Burgos. 

Más tarde, se comentaba que fue llevado por la gente del pueblo de Santecilla a la desaparecida ermita de San Andrés, colocándolo frente al altar como ara de reliquias. Posteriormente, cuando la ermita se cae, el miliario es trasladado a la Iglesia de Santa Cecilia de Santecilla. Y, por último, de aquí es llevado a la parte delantera de la casa particular de Don Celestino Ortiz de la Riva y Doña Sofía Arana en El Berrón, que luego donarían al Museo Etnográfico de Bilbao, el 20 de mayo de 1920. 

Por otra parte, el museo dice que el miliario se encuentra en el exterior de la ermita de San Andrés y de aquí es llevado a las inmediaciones de la Capilla de Montserrat de El Berrón, capilla particular de la familia Ortiz de la Riva. 

Además de todo esto, también están los escritos existentes sobre el miliario. El Padre Nuño lo considera una piedra arenisca muy dura, con unas dimensiones de 1,55 metros de gruesa, altura de 5 a 6 pies o 2,50 metros, peso de 25 quintales y así mismo afirma que marca la milla veinte. Javier Echavarria recoge que es una reparación de la vía Pisoraca/Flaviobriga por Quinto Decio y la legión Augusta Gemina de los Pretorianos. El apeador del Obispado de Burgos apunta que la inscripción está en letras griegas. 

Y ya, por último, comentar, que en el Puente Viejo de Balmaseda hay un panel informativo del miliario cuyos datos no son muy esclarecedores. En los pasos siguientes el objetivo es analizar toda esta información entorno al peregrinar de este miliario.

 


COLUMNA HONORÍFICA O MILIARIO.

Un miliario es una columna o piedra que indica la distancia de mil pasos. Esta, aunque se la puede denominar miliario, realmente es una columna honorifica que su función ya no es marcar una milla, sino una dedicación monumental al Emperador Maximino y su hijo. La diferencia radica, en que el miliario se coloca en la calzada y la columna en plazas o foros, aunque a partir del siglo III estas columnas también se utilizan como miliarios. 

En la calzada aparecen dos columnas una por la zona Malabrigo, Avellaneda otra en Santecilla, (existe una tercera en Otxaran, que todo apunta a que es una copia de la de Avellaneda), son dos piezas únicas porque mientras todas las de Maximino en Hispania están escritas en nominativo estas lo están en dativo. 

Se trata de una piedra arenisca con una altura de dos metros y tres centímetros, un diámetro de medio metro y un peso aproximado de unos mil kilogramos. Tiene la siguiente inscripción en latín y la traducción literal es la siguiente: “Al Emperador Caesar Caio Julio Vero Maximino Pio, Feliz, Augusto, Germánico Máximo, Pontífice Máximo, con la potestad tribunicia por quinta vez, emperador por séptima vez, Padre de la Patria, Cónsul, Procónsul. A Caio, Julio Vero Máximo Nobilísimo César Germánico, Máximo, Dacico Máximo, Sarmático Máximo, Príncipe de la juventud, hijo de nuestro Señor el Emperador Caio Julio Vero Maximino Pio Feliz Augusto, Restauraron las vías y puentes deteriorados por el paso del tiempo, estando al frente del gobierno (de la provincia) Quinto Decio Legado de los Ausgustos, Propretor, esclarecido varón”. Esta información nos la da Arkeologi Museoa (Bilbao). 

A día de hoy todavía no se ha llegado a una traducción fidedigna, ni a unas dimensiones concretas. Una de las dudas de la traducción es que no nombra a la legión Augusta Gemina de los Pretorianos como recoge Javier Echavarria, sino que en realidad es el título de Quinto Decio (Legado de Augusto Propetor). 

Teniendo esto en cuenta, se puede afirmar que no es un miliario pues cuando todo el mundo lo ve, impresiona por sus dimensiones y todos la consideran una columna honorífica; que nos habla de una reparación de puentes y caminos realizada en el año 238 de la vía. En ningún momento nos habla de la milla veinte como nos aclara el “Manuscrito de Lezana” tratándolo de pedestal para una estatua. El Padre Henao, también ve la columna dentro de la ermita de San Andrés frente del altar, la traduce y nos dice que no es una medida de caminos, sino una dedicación de estatua o templo a la memoria del emperador Julio Maximino. Igualmente, el apeador de Burgos la observa en dicha ermita en 1515. Y, por último, Alejandro Bassiani en la segunda mitad del siglo XVII menciona que estaba dentro de la ermita.

EN LA VÍA DEL TREN.

Llegados a este punto, sabemos que en 1515 está frente al altar en la ermita de San Andrés, porque son testigos de que estuvo allí: el apeador del Obispado de Burgos, el Padre Henao y Alejandro Bassiani. Además, la vía de la Robla se inauguró en 1894 por lo cual no pudo aparecer en las obras de construcción de esta, ya que el miliario llevaba casi 300 años en la ermita y todavía no existía la vía.



Puente de las Oleas y la Vía del tren.

EN EL PUENTE DE LAS OLEAS COMO MOJÓN.

Este puente concretamente en su clave (la piedra central) marca la linde entre Balmaseda y El Berrón (Bortedo) y así mismo entre Bizkaia y Burgos. La primera cuestión, es que en la clave no se puede ubicar; si lo colocas en el lado de Balmaseda, pertenece a Balmaseda; si lo colocas en el lado de Bortedo, pertenece a Bortedo. Por lo tanto, la consecuencia según su emplazamiento daría la titularidad de posesión del miliario. 

Así se puede pensar que no estuvo en el puente de Las Oleas como mojón entre Balmaseda y El Berrón (Bortedo). 

Segunda, siendo Santecilla un pueblo de menos habitantes que Balmaseda y Bortedo, que en 1591 tenía dieciséis habitantes, estos últimos no se van dejar quitar una piedra tan deseada por todos.

Por último, el fuero del Señorío de Vizcaya castigaba con la pena de muerte llevarse un mojón, por lo que es poco creíble que se arriesgasen. En consecuencia, es licito pensar, que esta columna honorifica siempre estuvo en su lugar original, concretamente, en el terreno de la ermita de San Andrés.

Puente de las Oleas


Clave










Fechas de apeos en el puente de las Oleas


EN LA ERMITA COMO CANCEL.

El apeador del Obispado de Burgos, que en 1515 visita la ermita de San Andrés, debido al desconocimiento de la zona y al no saber distinguir el latín antiguo del griego, tuvo como consecuencia interpretaciones erróneas. Apuntó en el apeo a la ermita como San Andrés de El Berrón, siendo esta de Santecilla. Porque, aunque, las casas circundantes a la ermita están en el catastro de Bortedo, pertenecen a Santecilla, esto motivó la disputa por la propiedad de la columna entre Bortedo y Santecilla cuando se mueve de la ermita de San Andrés a la Iglesia de Santecilla (Santa Cecilia). También se equivoca cuando interpreta que las letras de la inscripción son griegas, cuando en realidad están escritas en latín. 

Por ultimo decir, que menciono en su escrito que la columna estaba frente al altar, aunque la considera un ara de reliquias y a partir de este momento se le asignaría esta función en escritos posteriores. 

Sin embargo, en mi opinión, no era un ara de reliquias, sino que utilizaron la columna de cancel. Un cancel es una piedra que se coloca delante del altar para separar el altar de los feligreses, es una costumbre visigoda siglos, VI-VIII.


Cancel Visigodo siglos VI-VIII

SU VIAJE.

Aunque tratan de marear la perdiz, el llamado miliario de El Berrón nunca salió de Santecilla. 

La siguiente aclaración la recoge Fidel Fita en una carta que no se sabe su autoría, pero se atribuye a Francisco de Novales. 

Siempre estuvo en el terreno de la ermita, su lugar original hasta que se hace la ermita de San Andrés. Esta queda derruida a finales del siglo XVIII, llevándose la columna al pórtico de la Iglesia de Santa Cecilia de Santecilla. Aquí estuvo largos años teniendo que soportar algunas de sus letras los juegos destructivos de los chavales del pueblo, hasta que Don Celestino Ortiz de la Riva solicito la piedra al pueblo de Santecilla. Este se la cedió a condición de que, colocase el miliario en la jurisdicción de Santecilla (aunque su casa estaba en El Berrón, una parte de su terreno es El Berrón y la otra parte pertenece a Santecilla dividido por el arroyo Romarín). 

Aquí estuvo hasta su traslado al Museo Etnográfico de Bilbao, donde se conserva en perfectas condiciones para estudio y disfrute de todo el mundo. Todo esto, gracias al celo de Don Celestino Ortiz de las Riva, que conservó la piedra y posterior donación en 1920 de su esposa Doña Sofía Arana, cumpliendo con el compromiso que su esposo hizo a la Diputación de Bizkaia, y ésta lo cedió al Museo Vasco de Bilbao. 

Así, podemos, por fin decir, que el llamado miliario de El Berrón estuvo o paso por El Berrón en su viaje hacia Bilbao.

Casa de Don Celestino Ortiz de las Riva desde Santecilla.

EN LA CALZADA ROMANA.  

Mucho se ha escrito sobre la calzada romana Flaviobriga Pisoraca (Castro Urdiales, Herrera de Pisuerga) pero demostrado solo tenemos Flaviobriga Uxama Barca (Castro Urdiales Osma de Valdegovia). Su leyenda comienza con la información recogida de los miliarios de Otañes, (ORACA.M/CLXXX, A PIS) retocando el miliario de Nerón que bajaron a Castro Urdiales para cuadrar ciento ochenta millas a Pisoraca, pero a día de hoy nadie ha podido resolver las millas, pues no coinciden por ningún trazado.

En lo que se refiere a su paso por el Valle de Mena, todos se equivocaron, hasta que, en 2017, Aranzadi nos dice por donde iba realmente la calzada. Según Aranzadi en Tarriba no cruza al Ordunte, sino que sigue hacia El Cabrio paralelo a la carretera actual por su margen izquierda.

El Emperador Augusto a finales del veintisiete o en el ventaseis con la legión IX Hispana desembarca en la costa cantábrica procedente de la Galia con destino Segisamon, su cuartel general en las guerras cántabras, bien pudo ser Castro Urdiales el puerto en el que desembarca pasando por nuestro Valle.

En la reparación, la dedicación de esta columna honorífica tan monumental, que, además, se supone, colocaron en un lugar preferencial de la calzada, nos da una idea de la importancia de esta vía en esa época romana. 

Sabemos que El Padre Henao ve la columna y la ermita, que está contigua a la calzada romana, también traduce el texto de esta. Por otra parte, a esa altura sabemos que cruzaba el camino antiguo el regato Romarin, probablemente también la calzada romana. 

No deja de ser curioso que Roma, especialista en construir calzadas para carros, si su objetivo era alcanzar El Cabrio, cruzase el río Cadagua en Balmaseda. Se trata de una auténtica temeridad, ya que el Cadagua hasta la construcción de la presa del Ordunte era un río muy caudaloso en épocas de crecida.

Además, el trazado resulta especialmente dificultoso, al tener que vadear sucesivamente el río Sequillo en La Penilla, el regato de Bortedo, Peñatajada (zona de frecuentes derroñadas), el regato de Las Oleas, el regato de La Terrera y el regato Romarín, todo ello solo para llegar a Santecilla y, posteriormente, volver a vadear el Cadagua en Villasana para ganar finalmente El Cabrio.

Existe un itinerario mucho más sencillo, que evita por completo el río Cadagua: Balmaseda, Arla, Ahedillo, Gijano, Nava, Partearroyo, Ribota, Hornes, Burceña, Campillo, Arceo, Irus y El Cabrio. Este trazado, en parte por ser más fácil y lógico, ha llevado a muchos historiadores a situar la calzada romana por Ordunte.

El error está en plantear el recorrido únicamente en sentido Castro Urdiales–El Cabrio, Valle de Losa, Valdegovía y La Bureba, donde conectaría con la gran vía principal, circulando siempre con seguridad para los carros de grano por territorio autrigón.

Sin embargo, si analizamos el itinerario en sentido inverso, La Bureba–Castro Urdiales, surge la pregunta de por qué se cruza el Cadagua en Villasana. La respuesta es que la mayor parte de los núcleos de población se encontraban en la margen derecha del río, lo que permitía situarse frente a Socueto (oppidum) y Curuño.

De este modo se explica también por qué se vadea el Cadagua en Balmaseda: si el destino final es Castro Urdiales, no queda otra alternativa. 

El tramo de calzada romana de Balmaseda, El Berrón, Santecilla, Gijano y Tarrriba (Nava), es una zona de especial importancia por el hallazgo de numerosos vestigios romanos: el puente romano de Las Oleas, armas y tumbas romanas, topónimos como Antuñano —que puede interpretarse como “villa de Antonio” podrían indicar que en ese lugar se concedieron tierras a un romano llamado Antonio.

De manera similar, el nombre del pueblo de Opio podría derivar del término latino oppidum, que hacía referencia a un asentamiento o núcleo fortificado. Asimismo, Gijano podría relacionarse con la expresión “puerta de Jano”, en alusión al dios romano Jano, asociado simbólicamente con las puertas, los comienzos y los pasos de un lugar a otro. Estos topónimos podrían reflejar la influencia romana en la organización del territorio y en la denominación de los asentamientos.

Además se documentan cuatro miliarios, aunque realmente solo son dos; el miliario del año 213 en Nava y el del 305 en Gijano. Sin embargo, el del año 251 en Tarriba está catalogado como estela y el del año 238 en Santecilla (que es la pieza que nos ocupa) como columna honorífica.

Calzada Romana en Paradores

ERMITA DE SAN ANDRÉS.

Desde que Martín de los Heros (1783-1859) da por desaparecida la ermita de San Andrés, en los escritos de los historiadores posteriores se sigue manteniendo esta afirmación, pero no para los vecinos de Santecilla y El Berrón, según los cuales se encontraba en Las Ugachas (Las Cortinas). 

Es el barrio frente a la gasolinera de El Berrón, que, aunque se la denomine así, realmente debería de ser la gasolinera de Santecilla. 

La última casa de Las Ugachas hasta no hace mucho, tenía una hornacina con San Andrés que al realizar unas obras se eliminó; en el terreno posterior a esta casa todavía hoy existe un promontorio en el que se dice estaba la ermita. 

Francisco de Novales afirma que vio sus cimientos, situándola a cincuenta y cinco metros de la carretera actual (Sus coordenadas en Google Maps son 43.166909, -3.231089). 

La ermita está documentada en el apeo de bienes del obispado de Burgos en 1515 como propiedad del monasterio de San Julián de Mena (Santa Cruz de Mena) desde 1174, y que renta cada año dos o cuatro fanegas de trigo sin contar su monte. 

Así mismo dice, que esta ermita posee el monte de Las Cortinas, que baja desde la mano derecha de ésta hasta el regato Romarín, siguiendo su curso hasta la huerta de Manzanedo, donde está la fuente de El Manzanal y un mojón de linde, y de ahí dando la vuelta hasta encima de la ermita. 

Por otro lado, no se tiene una ubicación temporal precisa, pero teniendo en cuenta: que la columna honorifica del año 238 pudo ser un elemento de culto pagano; que el imperio romano desde finales del siglo IV se cristianiza; que tal vez tuvo una función de cancel, por la influencia de la costumbre visigoda del siglo VI-VIII; y que además la zona contaba con dos castros importantes, Socueto y Curuño. Podemos suponer que la columna bien pudo ver el paso de culto pagano a cristiano.

Lugar de la Ermita



QUÉ PUDO EXISTIR EN LA ERMITA DE SAN ANDRÉS.

En el Valle de Mena las jurisdicciones de los municipios se hacen en el siglo XIV, y todavía a día de hoy esa cuña de tierra (Las Ugachas, Las Cortinas) tan alejada del centro de Santecilla que divide El Berrón y Gijano, que es donde estaba la ermita y su monte, nos resulta atípica. 

La columna romana y la ermita dan propiedad a Santecilla de este terreno. El topónimo de Las Cortinas significa terrenos separados por muros, aunque hoy apenas se ven unos pocos. 

Sin embargo, teniendo en cuenta, que el monte es propiedad de la ermita no es frecuente que este parcelado por tapias, a no ser que fuese un solo cercado de piedra, rodeando todo el monte, que en este caso no se le denominaría Las Cortinas sino “siebe”; en un caso u otro existieron muros.

Este sitio siempre ha sido lugar de parada, en el existía una Venta cuando se bajaba desde Villasana a Bilbao en la diligencia de Lámbarri y Compañía. Posteriormente parada de autobús, bar y gasolinera. Aunque siempre se le ha considerado como del Berron (barrio de Bortedo), hoy en su parada de autobús por fin pone Santecilla. Iturriza recoge una batalla entre cántabros y romanos en El Berron, en la la que vencieron los cántabros, bien pudo ser este lugar.

En lo que se refiere San Andrés es un Santo ligado a elementos defensivos, y estando cercanos a la ermita hay dos lugares de este tipo, Castillejos en El Berrón (Bortedo) y San Andrés en Santecilla, debido a su proximidad se consideran como un único punto defensivo. Sin embargo, bien podrían ser independientes, ya que se recoge de un documento de Simancas que existió un puesto de aduana de Balmaseda en El Berrón, su lugar pudo ser Castillejos, concretamente el monte frente al castillo de Balmaseda. 

¿Y San Andrés?, Martín de Los Heros en sus escritos nos describe el paraje de Santecilla a Tarriba como un lugar muy acomodado, según práctica militar romana, para colocar ciudades o castillos, y que pudo existir una población romana por lo menos hasta el año 306.

Esta estimado que la marcha de una legión romana al día es veinte millas, donde construyen una zona de aprovisionamiento o mansio. La milla son mil pasos, pero la duda está en el paso, que puede ser de 1,4 o 1,5 metros, es decir, veinte millas pueden ser veintiocho o treinta kilómetros. De Flaviobriga (Castro Urdiales) a la ermita de San Andrés por la carretera actual hay treinta y tres kilómetros

De San Andrés hasta Agüera de Montija (Área Patriniani, ciudad romana ) Veintiocho Kilómetros. Las marchas coinciden.

Resumiendo: San Andrés (Santo defensivo), Socueto (oppidum, el castro grande) y Curuño (castro de Bortedo) son visibles entre sí y forman un triángulo equilátero de tres kilómetros de lado. 

La distancia de Castro Urdiales a San Andrés es factible con una marcha diaria. En lo que se refiere al monte de Las Cortinas, este posee su propio manantial, la fuente del Manzanal; Roma siempre bebe de un manantial. 

Estratégicamente, este terreno tiene, una orografía defensiva, visibilidad de los castros, una ladera con muros de piedra, en su frente el regato Romarin, un foso natural, en la retaguardia El Cadagua y Las Cuevas un monte casi inaccesible, flanco izquierdo río Cadagua, el flanco derecho es el único lugar que debe defenderse: la puerta hacia Gijano, la puerta de Jano, el dios romano de la guerra y la paz.”. Una columna Honorifica que tuvo que estar en un punto preferencial de la calzada romana. Una calzada romana que cruza el regato Romarín cercano a la ermita. 

Para concluir, ¿Bien pudo San Andrés (Las Cortinas) ser el lugar donde acampaba una “alae” de una legión romana, para la protección de esta calzada que une el Mar Cantábrico con la meseta, tan importante en el suministro de víveres y tropas en las guerras cántabras?

Terreno de la Ermita de San Andrés.

  




Lugar de la ermita de San Andrés visto desde el alto de Socueto. Castro autrigón. El Oppidum.

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